Si tuviera otro apellido sería “manos inquietas”.
Seguí el camino que tocaba: estudiar, trabajar y hacer lo que parecía lógico. Pero siempre volvía a lo mismo: las telas, las manualidades, la costura, el crear por crear. Un día entendí que, si no le hacía hueco a eso, siempre me iba a faltar algo.
No vivo en una buhardilla parisina ni en un estudio enorme. Trabajo en mi taller, mi espacio de creación y a veces entre un orden que dura poco, porque enseguida lo deshago sin querer. Tengo mis manías, mis rutinas, mis tés con anís estrellado y ese TOC de llevar siempre las uñas cortas para poder sentir bien la tela.
Descubrí que me gusta transformar cosas: telas descatalogadas, restos de muestrarios, materiales que otros ya no usan. Me gusta darles otra vida y convertirlos en bolsos que puedan acompañar a alguien. Sin producción en serie. Sin prisa. A mi ritmo.
No tengo un equipo detrás: me lo guiso y me lo como. Coso, diseño, empaqueto, hago mis cajas y hasta tallé mi propio sello. Y aunque a veces mi cabeza va demasiado rápido y mi mesa parece que ha explotado, siempre termino encontrando el equilibrio entre el caos y el orden.
Y si me preguntas quién soy, te diré que «solo» soy una artesana con los pies en el suelo. Dame una tela con historia y yo te diré en que puede convertirse.
Un día especial
Me gustan los cactus
Saneando mi parra
Entre costuras
Boira y Trufa
Fura
Crecí entre trenes y aún me subo a todos, aunque algunos solo me lleven a mis recuerdos.
Piezas de otras temporadas que forman parte de mi recorrido con Bixomalo.
Modelos ya vendidos, pero que muestran el estilo y el trabajo que me define.
Mi primer bolso vendido en Etsy. Un sábado cualquiera, una italiana lo eligió y yo me pasé el día con una sonrisa. Mucho trabajo, muchos detalles y mucha ilusión.
Una pequeña pieza hecha con mimo: porta móvil, mini-riñonera y un montón de detalles que me encanta coser, aunque a veces pasen desapercibidos.